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"Me golpeaban hasta que mi piel estaba en carne viva"

Una atleta contó la dramática situación que vivió a los 11 años, cuando entrenaba como patinadora sobre hielo en China: la golpeaban, le prohibían llorar, le pedían que baja de peso y la humillaban.

Hoy representa a Singapur en las competencias internacionales de patinaje sobre hielo, pero la carrera deportiva de Jessica Shuran Yu comenzó en China. De esa época guarda los peores recuerdos.

El maltrato empezó a los 11 años. Mi entrenador me golpeaba usando las guardas, que son unas fundas de plástico que cubren las cuchillas de los patines. Cuando se enfadaba conmigo, cuando consideraba que cometía el más mínimo error, me pedía que elevara la mano. A veces me golpeaba en las piernas y los brazos sin aviso”, relata.

La atleta nació en Beijing y entrena desde que tiene 9 años. Debido a los constantes maltratos que recibía en su país, decidió competir para Singapur –de donde es oriundo su padre.

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Los golpes eran moneda corriente para ella. “Podía pasar en medio de un entrenamiento, delante de todo el mundo, o después, en zonas apartadas donde me gritaba y golpeaba aún más fuerte. En días especialmente malos, me golpeaban más de 10 veces seguidas hasta dejarme la piel en carne viva”, rememora.

Pero la violencia no era sólo física, también psicológica. “Todo el tiempo se escuchaban adjetivos muy agresivos, como perezoso, estúpido, retrasado, inútil y gordo. Por suerte nunca me pusieron dietas crueles, pero me insultaban, me decían que perdiese peso y me criticaban por comer”, explica la patinadora.

Como especialista en pruebas individuales, Jessica Shuran Yu se consagró campeona de los Juegos del Sudeste Asiático 2017 y obtuvo el máximo título nacional en dos oportunidades.

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Cuando tenía 14 años y atravesaba la pubertad, comencé a luchar con mis saltos porque estaba aumentando de peso. Una vez me castigaron por pedir una ensalada porque venía en un plato grande. Llegó un momento en el que deseaba ser anoréxica porque eso significaría que estaba esforzándome lo suficiente”, admite.

Cuando fallaba en un salto no recibía contención, sino más agresiones. “Era golpeada en la espinilla con la puntera de un patín para obligarme a intentarlo de nuevo. No me dejaban cojear o llorar. La mayoría de las veces ese abuso ocurrió frente a otros patinadores en la pista. No se lo dije a ninguno de mis amigos, adultos en la escuela o en mi federación, porque me sentía muy humillada. Era inhumano”, confiesa la deportista.

Still kindaaa got it #mybackhurts
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La violencia era tan cotidiana que Jessica Shuran Yu llegó a odiar el patinaje. “Temía ir a los entrenamientos, deseaba que hubiera accidentes de coche y sollozaba durante todas las sesiones de entrenamiento. Pero ahora sé que lo que odiaba no era el patinaje, sino la crueldad. Los jóvenes atletas deberían poder amar su deporte sin pasar por lo que yo y tantos otros pasamos”, considera.

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La patinadora decidió hacer público su testimonio para que más personas se animen a contar lo que vivieron. “Quiero ayudar a los nuevas y futuras generaciones de deportistas chinos. Me duele mucho saber que este abuso sigue ocurriendo. Esta es una plaga que se extiende en deportes estéticos como la gimnasia, el patinaje y en ambientes donde adultos pueden explotar a jóvenes chicas con grandes sueños”, comparte.

FUENTE: Con información de The Guardian

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