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Sexo: ¿Qué es el cuckolding y por qué puede ayudar a romper la rutina?

Se trata de una práctica que hace algunos años se señalaba como perversa y ahora es un fenómeno sexual masivo. Eso sí: no apta para celosos.

Dicen que de la muerte y de los cuernos nadie se salva. Ahora bien, ¿alguna vez te animarías a pedir que te metan los cuernos? ¿Serías capaz de ver a tu pareja teniendo sexo con otra persona? ¿Perdonarías una infidelidad?

Hay una tendencia sexual que hace algunos años se señalaba como perversión que ahora se ha transformado en un fenómeno masivo: el cuckolding (del inglés cornudo/a).

Se trata de una práctica sexual que le da luz verde a la infidelidad. ¿Por qué? Porque es buscada, deseada y consentida.

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El objetivo del cuckolding es promover la excitación sexual de tu pareja. Eso sí: no es apto para celosos.

Los cuckolds son cornudos consentidos, ya que admiten que su pareja tenga sexo con otra persona a cambio de ver el encuentro sexual o de conocer detalles de la experiencia.

Quienes llevan a cabo esta práctica se excitan con la idea de perder a su pareja o de tomar el riesgo de que eso ocurra y, por lo general, se da en parejas estables que llevan más de 10 años de relación.

En el caso de los más jóvenes, suelen convertirse en cuckolds para alimentar la fantasía de imaginarse a su pareja teniendo sexo con otra persona o de participar del encuentro sexual como espectador.

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Cinco claves para practicar el cuckolding

  1. Hablar sobre esta práctica abiertamente con tu pareja. Si eres tú el que lo propones, dale espacio a tu pareja para que lo medite y reflexione sobre su propio deseo. Lo que puede empezar como una fantasía ingenua, puede desencadenar en un conflicto de pareja.

  2. Tener consentimiento mutuo y establecer las normas del encuentro: con quién tendrán sexo, cuál será el rol de quien no participe, dónde se llevará a cabo, qué está permitido y qué no.

  3. Vivirlo como un juego de rol y no generar intimidad emocional con la persona externa a la pareja. Si van a repetir la experiencia, lo ideal es no mantener un hábito de encuentros sexuales con la misma persona.

  4. Evaluar bien cuál es la situación de tu pareja. Para muchos, el cuckolding es el primer paso para abrir la relación. Solo se recomienda en parejas que están emocionalmente estables y que quieren alimentar el deseo o promover el erotismo.

  5. Si el objetivo es contrarrestar la monotonía o la apatía sexual de la pareja, este no es el camino. Los conflictos de pareja no se resolverán por arte de magia si permites que tu pareja tenga sexo con otra persona. En este caso, lo ideal es pedir ayuda a un especialista en Psicología o Sexología.

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