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Palabras en código y lenguaje corporal, los trucos de Kate y William para criar a sus hijos

Los duques de Cambridge implementan métodos adaptados a las necesidades de los príncipes, lejos de las rígidas reglas de la monarquía.

A más de un miembro de la nobleza le gustaría hacer un berrinche, pero el mal comportamiento en público está prohibido. Algo similar sucede con los adultos que no forman parte de la realeza: cuántas veces te hubiese gustado expresar tu enojo o frustración cuando perdiste el bus, se te quemó la comida o discutiste con tu pareja.

Todos los niños hacen berrinches. “Las rabietas son una manifestación de una emoción, una manera de comunicar algo que está pasando. Si bien suelen ser vistos como algo violento o desprolijo, en realidad son mensajes”, explica la pediatra y puericultora Sabrina Critzmann (MN 148.279) en diálogo con LatamTimes.

Ahora bien, los niños de la realeza no deberían hacer berrinches en público. Lejos de las reglas monárquicas que pretenden que los niños se comporten como adultos, los duques de Cambridge apuestan por métodos adaptados a las necesidades de sus tres hijos:

1. Palabras en código

Los príncipes George, Charlotte y Louis no son regañados según la tradición autocrática. Cuando Kate Middleton les dicen ‘Vamos a tomar un descanso’, los niños saben que no se han comportado bien.

En vez de llevarlos al rincón de pensar o gritarles, la duquesa de Cambridge opta por calmarlos con un libro, rompecabezas o paseo por la naturaleza para luego charlar sobre lo sucedido.

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2. Lenguaje corporal

Cuando están en un acto público y todas las miradas posan sobre la familia real, los duques no pueden desencadenar un escándalo. Para manifestar su enojo, eligen hablar con sus hijos.

Por lo general, cuando se portan de forma inapropiada, los toman de la mano, se agachan para estar a la altura de los pequeños, los miran a los ojos y les piden con dulzura y firmeza que obedezcan.

A su vez, les piden que se callen con gestos con las manos y levantan el dedo índice en caso de emergencia, para advertirles que están pasando un límite. Cuando eso no funciona, recurren a una palmadita en la cabeza.

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3. El sofá de hablar

En el palacio no están permitidos los gritos. Cuando una situación se sale de control, Kate y William recurren al método del sofá.

Si alguno de los niños hace una travesura, los duques lo llevan al sofá, le explican por qué ese comportamiento no debe volver a repetirse y le dejan en claro cuáles pueden ser las consecuencias de su travesura.

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Kate posee un encantador equilibrio entre sensibilidad y la capacidad de marcar límites de forma suave. No espera que los niños se comporten como pequeños adultos y sabe que ellos niños pasan por etapas perfectamente naturales donde los berrinches son normales”, analizó la doctora Rebecca Chicot, especialista en desarrollo infantil.

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