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Un caballo lo dejó impotente y su mujer le ganó una demanda al Hipódromo

La Justicia argentina reconoció que el sexo es un derecho y ordenó indemnizar a la damnificada.

Mientras esperaba que su jefa terminara de jugar a las tragamonedas, Juan se entretuvo viendo cómo se alistaban los caballos que en minutos correrían una carrera en el Hipódromo Argentino de Palermo, en Buenos Aires. Nunca se imaginó que su vida daría un vuelco irreversible.

Uno de los animales tiró una patada y volteó un tacho de basura. El tacho fue directo a la ingle de Juan y lo derribó al piso. “Sentí un dolor intenso, brutal”, contó después.

Los encargados de seguridad los auxiliaron y llamaron al servicio de emergencias. Al llegar al hospital, los médicos encontraron un gran hematoma en su pene, le recetaron calmantes y le pidieron que tratase la zona con abundante hielo durante varios días.

El dolor no se iba y el hematoma ya se había expandido: abarcaba los genitales y parte de las piernas. Desde el día del accidente, Juan nunca más tuvo erecciones.

“El hematoma se había instalado en el cuerpo cavernoso del pene y la sangre no llegaba a irrigar la zona para permitirle volver a tener una relación sexual”, dijeron los médicos.

Decidieron intervenirlo para tratar de extirpar el hematoma, pero la operación fracasó. Le recetaron la dosis máxima de viagra, tampoco tuvo efecto. Podía intentar con unas inyecciones en el pene, pero las posibilidades de éxito eran bajas.

La causa

Juan denunció penalmente al Hipódromo porque no se estaban haciendo cargo de los gastos que le había provocado el accidente. La derivación de la causa fue inédita: tanto Juan como su esposa, Herminia, reclamaron una indemnización.

Sin trabajar y sin tener relaciones, sentí que no era hombre. No es que sea machista, pero son dos cosas importantes para mí. Esto me cambió la vida, todas las noches me cuesta dormirme, me quedo mirando el techo y pensando. No puedo explicar cómo me siento. Esto me cambió la vida”, confesó Juan.

El abogado del hombre acusó al Hipódromo de haber violado el deber de cuidado como organizador de espectáculos deportivos e incluso planteó que no había una valla entre el público y los caballos. El establecimiento negó todo, pero finalmente llegaron a un acuerdo y Juan recibió unos 100.000 dólares en concepto de indemnización.

Cuando se suponía que el caso estaba cerrado, Herminia decidió hacer su propio reclamo porque la disfunción sexual de Juan le impidió tener relaciones sexuales.

“Desde aquel maldito e inolvidable día, no hemos podido nunca más tener relaciones sexuales, por lo que mi vida, lamentablemente, ha tenido un cambio rotundo con severísimas perturbaciones. Cabría preguntarse entonces: quién si no yo, además de él, ha sido verdadera y exclusivamente damnificada por este hecho”, alegó la mujer en su demanda.

El nuevo Código Civil de Argentina establece, en el artículo 1079, que tienen derecho a indemnización la víctima inmediata y todas las personas que han sufrido indirectamente un daño por causa del acto ilícito.

No me quedan dudas que en una relación de pareja la impotencia sexual por ausencia de erección genera un perjuicio directo y que como consecuencia de un hecho ilícito abre el derecho a una reparación personal”, dictaminó el juez.

Después de cinco años de litigio, Herminia marcó un precedente y recibió una indemnización de 40.000 dólares.

FUENTE: Con información de Infobae

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