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Sobrevivió a las torturas de un cártel mexicano y ahora protagoniza campañas contra el maltrato animal

El grupo Los Zetas practicaba crueldades con el perro, para luego aplicarlas con las personas que secuestraban. Conoce la increíble historia de superación de Pay de Limón.

La dulzura de su nombre se mantiene, a pesar de todo, en sus ojos. Pay de Limón vivió atrocidades: es víctima del crimen organizado y se convirtió en un símbolo contra el maltrato animal en México.

Cuando era cachorro, el perro fue adoptado por el cártel Los Zetas, un grupo delictivo que se dedicaba al narcotráfico, tráfico de personas, extorsión, secuestros, homicidios, lavado de dinero y ciberataques, entre otras actividades.

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Durante sus primeros diez meses de vida, el can fue usado como conejillo de indias de la organización. Día a día, los integrantes de Los Zetas lo torturaban con un fin concreto: practicar las torturas que luego emplearían con sus víctimas.

Cuando en 2011 lo encontraron en un basurero de Zacatecas, el cachorro estaba muy lastimado, sangraba, tenía sus dedos cortados y no podía mantenerse en pie. De hecho, tenía inutilizadas sus dos patas delanteras.

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Como ya no podían torturarlo más, Los Zetas habían decidido tirarlo a la basura. La asociación civil Milagros Caninos, de Ciudad de México, recibió una llamada anónima y fue a rescatarlo.

A partir de ahí, empezó un largo camino de recuperación. Patricia Ruiz, fundadora de Milagros Caninos, recuerda que lo que más le costó al can fue aceptar sus prótesis para volver a caminar.

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Actualmente Pay de Limón tiene nueve años, vive en el primer santuario para perros de América Latina y volvió a confiar en los seres humanos. Su historia de superación echa luz y genera conciencia sobre el maltrato animal: se convirtió en el primer perro en ingresar al Congreso de México, en el marco de presentación de la Ley General de Bienestar Animal.

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