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"Me dijeron que me iba a morir y me recomendaron no quedar embarazada"

Adriana Beramendi viajó 1.500 kilómetros para salvar a sus cuatrillizos. El fotógrafo Hernán Churba la conoció mientras trabajaba para su proyecto Ver la luz en la pandemia y retrató el momento en el que la joven alzó a sus cuatro bebés por primera vez.

Escuchó lo que nadie quiere escuchar: para que su embarazo llegara a término, tenía que dejar morir a uno de los cuatro hijos que llevaba en su vientre. Se negó, se aferró a Dios y contra todo pronóstico se convirtió en madre de cuatrillizos.

Adriana Beramendi vive en Salvador Mazza, Salta, una localidad ubicada en la frontera entre Argentina y Bolivia. Con un historial de dos duelos en su haber –venía de perder dos embarazos con su pareja, Ulises- y con una fe inquebrantable, decidió hacer lo que intuía: viajó a Buenos Aires para dar a luz a sus cuatro hijos.

“Los primeros controles los hice en frontera con Bolivia y allí el médico me dijo que tenía que elegir a tres bebés y dejar fallecer a uno. Le dije que no: si tenían que nacer, iban a nacer los cuatro”, recuerda.

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La historia de Adriana forma parte de Ver la luz en la pandemia, un registro documental que el fotógrafo argentino Hernán Churba llevó a cabo en en el Hospital Materno Infantil Ramón Sardá de Buenos Aires, Argentina.

Churba retrató qué sucede puertas adentro de una maternidad atravesada por un contexto atípico: el coronavirus. Y en el marco de ese proyecto, mientras fotografiaba la terapia intensiva de neonatología, conoció a Adriana.

Cuesta acostumbrarse a pasar por neo. Para los que venimos de afuera, siempre es movilizante es estar ahí: es una sala de altísima complejidad en la cual quedan internados bebés muy prematuros o con diversos problemas de salud. Algunos son tan pequeños como jamás hubiera imaginado ver. Permanecen en incubadoras, monitoreados, cableados, algunos con respiración asistida”, comparte el fotógrafo en diálogo con LatamTimes.

Adriana

El hilo de Adriana

Al igual que Ariadna en el mito griego, Adriana se sentía en un laberinto de opiniones y miedos. Pero la salvó su fe: “Me aferré a Dios”, cuenta.

Si bien los embarazos múltiples suelen tener su complejidad, el caso de Adriana era aún más particular: “Cuando tenía 15 años creían que tenía cáncer, pero después de muchas pruebas me diagnosticaron púrpura -trombocitopenia inmunitaria, una enfermedad que destruye las plaquetas en sangre. Me dijeron que me iba a morir y me recomendaron no quedar embarazada, pero quedé. Durante el embarazo me diagnosticaron lupus y tuve mucho miedo”, relata aún conmovida.

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El médico le recomendó que se siguiera atendiendo en la ciudad de Salta. Adriana llegó, quedó internada una semana y le pidieron un requisito para suministrarle medicación: que renovara su documento, que había vencido. “Yo nací en Buenos Aires y necesitaba la partida de nacimiento, pero tardaba de dos a tres meses. Así que sin pensarlo, fuimos a la terminal de ómnibus, compramos los pasajes y vinimos a Buenos Aires”, explica.

A los pocos días se quedaron sin recursos. Su madre fue a una iglesia a pedir ayuda, las trasladaron a un parador para personas de calle que no tienen dónde dormir y de ahí la derivaron a la maternidad. En un abrir y cerrar de ojos decretaron el confinamiento social y obligatorio por coronavirus: “Podía ver a mi mamá media hora y mi pareja estaba lejos”.

El 7 de mayo el cuerpo de Adriana no dio más y en la semana 30 de su embarazo le practicaron una cesárea: a las 16:30hs nacieron Zoe Fiorela (1,265 kg), Jeziel Mauricio (990 g), Adriel Shamil (1,080 kg) y Gabriel Ulises (1,465 kg).

Tenía mucho miedo de que me pasara algo a mí o a mis bebés, pero en el momento en el que los escuché llorar, me sentí muy feliz. Le daba gracias a Dios”, rememora.

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“Cuando me acerqué a Adriana, me contó su historia y pude registrar cómo abrazaba a sus cuatro hijos juntos, por primera vez. Sentí una mezcla de emoción e injusticia: yo estaba pudiendo presenciar ese momento y el padre no, porque está en Bolivia. Mientras dure la cuarentena no podrá venir, así que aún no sabe cuándo podrá conocer a sus cuatrillizos. Este trabajo sirvió para que yo los pueda retratar y él pueda verlos”, concluye el fotógrafo.

Cómo ayudar a Adriana

Si bien ella ya recibió el alta, los cuatrillizos aún están en neonatología. Actualmente Adriana está viviendo en la residencia del Hospital Sardá –donde se quedan las madres de los bebés que permanecen en terapia intensiva o intermedia. Pero cuando los bebés reciban el alta, su situación será compleja. Para colaborar con su familia, puedes ponerte en contacto a través de su cuenta de Instagram, @beramendiadriana.

Hernán Churba es fotógrafo, técnico publicitario y director audiovisual. Ha trabajado en las agencias más prestigiosas y premiadas de la región y en 1998 inauguró su primer estudio fotográfico en Buenos Aires, Argentina. Varios de sus trabajos han sido reconocidos en festivales publicitarios, como Cannes Lions, Clio Awards, One Show, Circulo de Creativos, San Sebastián y FIAP, entre otros. Hace unos años, en simultáneo con sus trabajos comerciales, comenzó a idear y producir proyectos personales con temáticas sociales.

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