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Tiene 88 años y se subió a una grúa para saludar a su esposa, aislada en una residencia para mayores

El hombre solía visitarla todos los días, pero el geriátrico cerró por la cuarentena. Cansado de extrañarla, se las ingenió para verla.

Nick Avtges tenía una rutina: todos los días iba a visitar a su esposa al asilo. Marion Avtges (85) vive en el Maristhill Nursing & Rehabilitation Center de Massachusetts, Estados Unidos, porque tiene algunos problemas de salud y necesita asistencia.

Sin embargo, el confinamiento social obligatorio cambió los planes de la pareja, que comparte su día a día desde hace más de 60 años. El 14 de marzo, la residencia para mayores decidió suspender las visitas hasta nuevo aviso para evitar la propagación del coronavirus.

La medida generó un gran vacío en el hombre de 88 años, quien comenzó a extrañar a su esposa. Al verlo angustiado, el hijo de ambos decidió pedir ayuda en redes sociales.

La respuesta no tardó en llegar: un hombre que trabaja en la construcción les ofreció una grúa para que Nick pudiera verla desde la ventana, respetando el distanciamiento social.

“Cuando se enteró de esta alternativa, mi padre se puso ansioso, era como un niño en Navidad. Solo quería verla”, explicó el hijo del matrimonio.

Sydney

Posted by Sydney Avtges on Wednesday, April 8, 2020

Protegido con guantes y barbijo, el protagonista de la historia se subió a la grúa, llegó hasta la ventana de su esposa y pudo tener una breve charla con ella.

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