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La diplomacia de las mascarillas es una trampa: China entregó millones de artículos sanitarios defectuosos

Cuando se desató la pandemia de COVID-19, el régimen fue atacado por su mal manejo de información e intentó limpiar su imagen con un gesto solidario que levantó polémica.

¿China ocultó información sobre los casos positivos de coronavirus? ¿La pandemia se podría haber evitado si el régimen decía la verdad y actuaba a tiempo? ¿Cómo surgió la iniciativa de donar mascarillas y respiradores a los países más afectados?

Lo que parecía un gesto de solidaridad, se convirtió en una trampa. China entregó millones de barbijos en mal estado y defectuosos. La “diplomacia de las mascarillas” es solo una lavada de cara: muchos países rechazaron o devolvieron los elementos sanitarios y realizaron decenas de denuncias.

La diplomacia de las mascarillas es un intento, a través de un regalo, de cambiar el relato y la imagen del país de donde había salido el virus”, explicó Manel Ollé, profesor en Historia y Cultura de China Moderna y Contemporánea de la Universidad Pompeu Fabra (UPF).

El objetivo de China era claro: ganar popularidad y tener una imagen positiva.

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Según informó Jin Hai, una de las responsables de los servicios aduaneros de China, solo en marzo se exportaron cerca de 4.000 millones de mascarillas, 37,5 millones de trajes protectores, 16.000 respiradores y 2.84 millones de kits de testeo de COVID-19 a medio centenar de países. Esto representa una inversión de 1.300 millones de euros.

Sin embargo, cuando los artículos sanitarios llegaron a destino, el plan comenzó a derrumbarse. Las quejas y denuncias por la mala calidad de los productos se duplicaron en Alemania, Canadá, España, Estados Unidos, Finlandia, Holanda y Polonia, entre otros.

“Con este movimiento se ha mezclado lo que era regalo y lo que era compra. Ha habido varias compras de mascarillas y tests defectuosos, que no cumplían con los estándares”, aseguró Ollé.

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El caso de los barbijos es peculiar: no se ajustaban a la cara de los pacientes, no contaban con los certificados europeos, no cumplían con los estándares médicos requeridos para su distribución y, además, muchos tenían filtros en mal estado y cintas rotas.

A principio de mes, sin ir más lejos, el Departamento de Justicia de Estados Unidos demandó a la empresa china King Year Packaging and Printing por vender cerca de medio millón de mascarillas defectuosas, que estaban por debajo de los estándares N95.

La diplomacia de las mascarillas también llegó a América Latina: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y Venezuela, entre otros, son los que más ayuda recibieron.

FUENTE: Con información de El Nacional de Cataluña

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