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Despidieron a un agente forestal porque se negó a matar a dos ositos en Canadá

Bryce Casavant abatió a una osa parda que representaba un peligro para los habitantes de Port Hardy, pero rescató a sus cachorros y lo echaron.

El agente de conservación ambiental Bryce Casavant recibió uno de los llamados más difíciles de su vida: una osa parda tenía hambre, quería robar carne y estaba poniendo en peligro a los habitantes de Port Hardy, Canadá.

Según la legislación vigente, el hombre debía abatir al animal. Pero cuando llegó al lugar, notó que la osa no estaba sola, sino con dos cachorros.

Si bien cumplió con su deber como agente forestal y mató a tiros a la osa, rescató a los cachorros porque entendió que no representaban un peligro para los humanos.

De hecho, como quedaron huérfanos, decidió llevarlos a un centro de recuperación de fauna. Allí chequearon el estado de salud de los ositos, los rehabilitaron y luego los devolvieron a la naturaleza.

El sentido común dice que Casavant actuó como debía actuar, pero sus superiores no lo entendieron así: consideraron que el agente forestal debía matar a los cachorros, lo suspendieron sin sueldo y luego lo echaron.

Enseguida miles de personas firmaron una petición en línea para pedir que lo reincorporaron a su puesto de trabajo.

Cinco años después, el tribunal de apelaciones de Columbia Británica le dio la razón: “Matar a los cachorros en estas circunstancias habría sido inconsistente con la política del ministerio”, argumentaron.

Los abogados de Casavant y los abogados del gobierno deberán acordar cómo resuelven el caso, pero es probable que el agente forestal siga con sus proyectos y no acepte reincorporarse.

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