Cultura | Arte | obras de arte | tatuaje

Una artista argentina reproduce obras de arte en la piel

Lucía Franzé pasa por los estados de conciencia de artistas como Van Gogh o Klimt una vez al mes para tatuar sus obras. ¿Cómo surge esa dialéctica?

El trabajo es complejo: para reproducir obras de arte, Lucía Franzé bucea en la mente de Van Gogh, Klimt, Picasso y Magritte, entre otros.

Trato de encontrar las paletas de colores que usaron y de entender cómo fueron resolviendo las pinceladas: si es algo impresionista, si los colores son degradados o fluidos, si hay texturas; luego intento imitarlas”, explica en diálogo con LatamTimes.

A través de su cuenta de Instagram, la arquitecta argentina comparte con más de 69.000 seguidores sus creaciones como tattoo artist y perlitas de su vida personal. “Podría tener una cuenta-portfolio, pero hoy elijo este modo, que es lo más auténtico me sale”, relata.

Encontré este videíto del proceso de armado de la pieza de La La Land para Lucía. En este caso, la idea y los fotogramas los trajo ella, yo solo la materialicé. Es uno de mis tattoos preferidos!

El hobby que inyectó magia

Hace unos años tenía un trabajo muy exigente y mal pago, como arquitecta. Necesitaba un poco de aire y tomó un curso corto, de cuatro semanas, para aprender a tatuar. “Empecé como algo recreativo, sin ponerle ningún tipo de fichas a esto, pero se dio todo de manera muy casual”, recuerda Franzé.

La primera valiente en confiar en su mano –por entonces inexperta- fue su madre. Siguieron amigos y familiares, pero un día el hobby se hizo grande y se auto-asumió como proyecto de vida: “Subía algunos trabajos a mis redes sociales y veía que tenía repercusiones de gente que no me conocía. De repente, me empezaron a contactar para que los tatúe. Como recién empezaba en esto, lo hacía a un precio amigo, mientras seguía trabajando como arquitecta. Pero hubo un momento en que se me fue de las manos y decidí dedicarme de lleno a esto, veía que me estaba yendo bien”, se sincera.

Tener un emprendimiento propio, ser su propia jefa y olvidarse de cumplir horarios fue un combo que le cerró. “No lo había planeado mucho tiempo antes, se dio por una cuestión netamente económica y funcionó”, cuenta la tattoo artist.

Extraño mi trabajo.Feliz día para todos, especialmente para aquellos arriesgan su salud porque deben salir a trabajar igual. También para los que están frenados, como yo, con mucha incertidumbre pero con la convicción de que de ésta salimos todos juntos (y mejores).: my bff @nanita_ en mi amado Montevideo @sombramvd

La piel como lienzo

Al principio, como la mayoría, Lucía hacía tatuajes chicos, muchas tipografías y diseños que le traía la gente. “Me costó unos años encontrar mi estilo y entender en qué me sentía más cómoda. Pasé por casi todos los estilos, fundamentalmente para ir probando cuáles me gustaban y ahora me puedo dar el lujo de hacer sólo los que me quedan cómodos”, sostiene.

Actualmente se especializa en microrrealismo, colores vivos, líneas finas y botánica. Pero también hace réplicas de obras de arte. “Cuando hago cosas propias, que salen de mi mano y son de mi autoría, ya sé cómo lo voy a encarar. Y es probable que luego alguien lo vea y se de cuenta de que lo hice yo. Con las obras de arte el desafío es distinto: hay que interpretarlas”, compara Franzé.

La primera vez que alguien le propuso tatuar una obra de arte, dudó mucho. “No sabía si la técnica iba a funcionar para imitar las pinceladas ni cuánto tiempo iba a tardar en hacerla”, confiesa.

lucia-franze-tatuajes-01.jpg

Debutó con La noche estrellada, de Vincent Van Gogh. “Me la habían pedido muchas veces y siempre decía que no, hasta que me animé y me mandé. Trato de no hacer muchos porque requiere mucha concentración y termino agotadísima. Por lo general, tatúo uno por mes”, dice.

Siguió con El beso, de Klimt; El hijo del hombre, de Magritte; Nenúfares, de Monet; El sueño, de Picasso; La Creación de Adán, de Miguel Ángel; El Nacimiento de Venus, de Botticelli; y Retrato de Van Gogh, de Toulouse-Lautrec.

lucia-franze-tatuajes.jpg

Para tatuar obras de arte, Franzé tiene tres requisitos:

1. El tamaño del tatuaje tiene que ser de 8 o 10 centímetros, como máximo.
2. El lienzo tiene que ser el antebrazo o los bíceps.
3. Si la obra original es muy grande o compleja, adaptarla y elegir un recorte.

Si tuviese que elegir una obra, me tatuaría la Venus de Botticelli. La vi en vivo y fue una de las que más me impresionó. Si bien la paleta de colores me encanta, no me la haría con los colores originales, sino en negro. Por una cuestión personal, me gusta llevar los tatuajes en negro, no tengo mucho tatuaje en color”, admite la tattoo artist.

Lucía Franzé es arquitecta (2012 – FADU/UBA) y tattoo artist. Cuando pateó el tablero y dejó la Arquitectura, decidió abrazar la vida emprendedora. Actualmente canaliza su vocación por pintar y dibujar a través del tatuaje y es partner del estudio Linnea. Se especializa en microrrealismo, réplicas de cuadros, botánica, fineline y colores vivos.

Dejá tu comentario